Conmemoran primer aniversario del asesinato de dos oficiales dominicanos mientras asistían una llamada del 9-1-1 en NY #SDQPeriodicodominicano

Este sábado se cumplen dos años del día en que dos oficiales de la policía de Nueva York, ambos nacidos en República Dominicana, se presentaron en una vivienda de Harlem para una supervisión de control tras recibir una llamada de violencia doméstica realizada al 9-1-1, sin saber que aquel sería el último día de sus vidas.

Según los informes que se revelaron en aquel momento, el ataque se produjo a las 6:15 de la tarde, cuando entraron a la vivienda los dos jóvenes recibieron disparos en la cabeza y en el torso, por parte del afroamericano Lashawn McNeil, que se había atrincherado en una de las habitaciones del edificio y que era el hijo de la señora que llamó al 9-1-1.

Jason Rivera de 21 años falleció en el lugar de los hechos, mientras que Wilbert Mora de 27, falleció en el hospital cuatro días después, producto de las heridas provocadas aquel día.

El médico forense calificó el hecho como “una verdadera masacre”.

Hoy sábado, familiares, miembros de la policía y líderes comunitarios se dieron cita en la Catedral de San Patricio para honrar la memoria de ambos oficiales.

“La Escritura dice: «Bienaventurados los que lloran porque ellos serán consolados». Hoy, la ciudad de Nueva York llora la memoria de los detectives Jason Rivera y Wilbert Mora, y nos consuela el amor que tenían por la ciudad a la que servían y protegían”, dijo el alcalde de la ciudad, Eric Adams, quien estuvo presente en la eucaristía.

“Hoy recordamos a los detectives Mora y Rivera de la Policía de Nueva York por su servicio, cumplimiento de su deber y honor. Abrazamos a sus familias y nunca olvidaremos su legado”, escribió el congresista dominicano Adriano Espaillat.

El hombre que provocó la muerte de ambos oficiales, años fue atacado a tiros por otro oficial que llegó al lugar de los hechos. Este falleció varios días después en un hospital de la ciudad. Según reportaron las autoridades, Lashawn McNeil era un delincuente convicto con antecedentes penales extensos que estaba en libertad condicional en el momento de los disparos.

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