Diomary abrió camino “a mano pelada” en RD

Cuando el mercado de las cantantes solistas dominicanas comenzó a experimentar un vacío que amenazaba su permanencia en el mundo del espectáculo, llegó al país una mala, que resultó ser muy buena: Diomary Castillo Jiménez de Peña (La Mala).

Han pasado cinco años desde que la artista decidió regresar a República Dominicana, luego de residir durante muchos años en los Estados Unidos.

Aquí comenzaría de cero, en un medio en el que no había ya mucho espacio para su género musical.

Diomary tuvo que comenzar venciendo el primer y mayor obstáculo que fue volver a la patria, dejando atrás a su hijo con quien hace algo más de un año pudo tenerlo con ella, pero también abrirse paso en un medio a mano pelada, apoyada solamente en su gran voz y su deseo de trabajar.

“Lo que más me preocupa del país es la desconfianza de no saber a ciencia cierta, quiénes son los corruptos, quiénes son los correctos y quiénes son los malhechores. La manera de sobornar se ha vuelto cultural, parte de lo que somos y nos crea una inseguridad que nos obliga a avanzar con pasos a ciegas. Debemos recuperar el creer en el otro, sin temor a que te engañen”.

¿Cuándo fue la última vez que lloraste y por qué?

“Lloré por última vez, justo hace unos días, porque en una visita a Rodifundación con la cual colaboro, que trabaja con presupuesto para tratamiento de quimio a las guerreras cuando se les termina la cobertura, estando allí y hablándoles del amor de Dios conmigo y cómo abandonarnos a sus planes y aprender a vivir practicado el desapego. Profundas palabras que llenaron de esperanzas a estas mujeres.

Eso me sensibiliza y me hace llorar no en el momento, pero sí cuando estoy ya tranquila a solas en mi casa”.

¿Qué opinas acerca de Dios?

“Dios es todo, es amor. El amor es el milagro más grande. La fuerza que mueve nuestro espíritu, la pasión por vivir y servir a su causa. Dios es mi padre generoso, bueno y fiel. Mi eterno compañero que libra mis batallas y me levanta cuando siento que he caído. Es mi todo”.

¿Qué hubiese sido de no ser artista?

“Si pudiera elegir otra carrera que no fuera la música, creo que sería psicóloga, me gusta tratar a las personas y buscarles la vuelta, no juzgarlas, sino ayudarlas a superarse y encontrar cuál es el propósito de sus vidas. Pudiera también dedicarme a evangelizar, eso me gustaría en un futuro. Creo que terminaré en eso”.

— Preocupación
Como mujer, madre, ciudadana y artista, tiene preocupación por las cosas que ocurren en el país y en el mundo, y en ese sentido, dentro de las cosas que cambiaría en el país está la falta de identidad nacional que existe actualmente.