Elton John revela que la cocaína lo convirtió en un “monstruo”

LONDRES.-“La cocaína me convirtió en un monstruo”, afirma Elton John en un nuevo extracto de la autobiografía sobre su vida.

“Comencé a usar cocaína en 1974. Me gustó como me hizo sentir. Esa sacudida de confianza y euforia, la sensación de que de repente podía abrirme, que no me sentía tímido o intimidado, podía hablar con cualquiera. La cocaína tenía cierto prestigio al respecto.

Estaba de moda y era exclusiva. Tomarla fue como convertirse en miembro de una pequeña camarilla de élite, que secretamente se entregaba a algo peligroso e ilícito”, son parte de las declaraciones que el músico da en este libro.

También dice : “Me había vuelto exitoso y popular, pero nunca me sentí genial”, son de las confesiones.

Elton John y su esposa David Furnish.
Elton John y su esposa David Furnish.

En su autobiografía “Yo: Elton John” narra que su adicción le llevó a momentos comprometidos.

“Era junio de 1983 y estábamos en Cannes, filmando un video para “I’m Still Standing”, que fue planeado como el primer sencillo de mi álbum, “Too Low for Zero”. La filmación comenzó a las 4 de la mañana y continuó todo el día. Cuando se puso el sol, se llamó a un descanso y volví a mi hotel, el Negresco, para refrescarme antes del rodaje nocturno.

“Estaba en el vestíbulo cuando me topé con Simon Le Bon, que se encontraba en la ciudad con Duran Duran y se dirigían al bar. No lo conocía tan bien, pero pensé que un trago rápido podría animarme.

Estaba dudando sobre qué pedir, cuando Simon me preguntó si alguna vez había tomado un vodka Martini, y al rato me di cuenta que de que el vodka Martini había entrado fácilmente a mí.

Luego aparentemente volví al set, exigí que comenzaran a usar las cámaras, me quité toda la ropa y comencé a rodar desnudo por el suelo. Mi entonces mánager John Reid, protestó por la acción”.

El cantante

— Los amores
Elton John admite que iba a los bares gay y salia con enamorados. “Les compraba relojes, camisas y coches pero no tenían motivo para estar conmigo”. Y añade: “Después de tres o cuatro meses terminaba aburriéndome”.