Congreso Hispanoamericano de Prensa condena muerte de periodistas Amady John Wesleey y Wilguens Louissaint en Haití . #SDQPeriodicodominicano

Hoy como ayer elevamos nuestra voz al mundo a las Naciones Unidas y condenamos este acto criminal, brutal asesinato de los periodistas haitianos Amady John Wesleey que trabajaba para la emisora ‘Radio Écoute FM’, con base en Montreal, Canadá, y Wilguens Louissaint, periodista locales, esto no tiene justificacion alguna, quitarle la vida a dos seres humanos por informar al pueblo y al mundo.

Dos periodistas que fueron asesinados a balazos en un tiroteo entre bandas rivales y quemados vivos en una zona llamada Laboule 12 a fueras de Puerto Príncipe, Haití, por una banda denominada ‘Ti Makak, el pasado jueves 06 de enero del 2022, esto mientras realizaban su trabajo, la labor de informar y ser informados, mismo que es un derecho consagrado por la Organización de las Naciones Unidas, ONU, mediante los pactos y convenios internacionales como el pacto Internacional de los derechos, Civiles y Políticos, así como la Convención Americana de los derechos humanos, así como el pacto de San José.

El Dr. Amín Cruz, CEO, Presidente y fundador del Congreso Hispanoamericano de prensa, reitera y manifiesta que constituye un grave atentado contra el derecho a la vida en general estos crímenes son muy graves porque atentan contra el derecho de la sociedad a estar informados de manera independiente. También van en contra del diálogo, la paz y el buen gobierno.

El tipo de noticias que son silenciadas con estos crímenes es exactamente el tipo de noticia que la opinión pública necesita. La impunidad envalentona a los criminales y conduce a una mayor violencia, daña a la sociedad en su conjunto, porque encubre la corrupción, los abusos de derechos humanos y muchos otros crímenes horrendos que hay que erradicar.

Para acabar con esta impunidad, la Asamblea General de la ONU aprobó una resolución en la que insta a los Estados Miembros de las Naciones Unidas a hacer todo lo posible por prevenir la violencia contra los periodistas y trabajadores de los medios de comunicación y a asegurar que los autores de esa violencia rindan cuentas ante la justicia.

Por lo que través de este comunicado pedimos a las autoridades haitianas que asuman sus responsabilidades, que no queden impune estos asesinatos que se haga justicia que no queden impune, ni al olvido este crimen, de igual manera pedimos que se creen condiciones de seguridad favorables para las y los periodistas

Ya que la zona Laboule 12 es la única vía alternativa para ir a la zona sur del país donde han perdido la vida los periodistas, mismo que es el territorio de intensos combates entre las bandas armadas más poderosas del país que pretenden controlarla.

Un tercer periodista que los acompañaba logró escapar milagrosamente con vida, esto es un ejemplo más del caos que, en materia de seguridad, existe en Haití que ha agravado la crisis política endémica que padece este país, uno de los más pobres del Caribe, donde en 2021 se produjeron al menos 950 secuestros, según el Centro de Análisis y de Investigación de Derechos Humanos, organización que tiene su sede en la capital de dicho país.

Como podemos ver tanto en Haití, México, y otras partes del mundo los periodistas han pasado de ser redactores a protagonistas de las noticias: asesinatos, agresiones, intimidaciones, secuestros, atentados, desapariciones y levantones han llenado planas completas de denuncias, condenas y lamentos; al final, el olvido y la impunidad han sido los desenlaces recurrentes de esas trágicas historias, ya no más periodistas asesinados, clamamos justicia, un alto a no más asesinatos a periodistas, nos están matando aquí y en el mundo.

El ejercicio del periodismo es trascendental en nuestras sociedades, ya que generan equilibrios entre el poder y los gobernados; al obligar a los gobiernos a dar respuestas a la sociedad civil, por lo que, a quienes ejercen el periodismo se les debe dar la certeza por parte de los órganos que imparten justicia de que su derecho de libertad de expresión se encuentre debidamente salvaguardado, para que sin temor realicen su trabajo con absoluta independencia, sin presiones, sin censuras; que, no contaminen, ni corrompa noble actividad.

El derecho a la libertad de expresión es uno de los derechos más importantes para el ejercicio de derechos fundamentales, pero también para el desarrollo de las personas; y resulta elemental para la existencia de una sociedad libre, democrática y participativa. La Corte IDH ha explicado que la libertad de expresión es un medio para el intercambio de informaciones e ideas entre las personas y para la comunicación masiva entre los seres humanos.

Se ha precisado que, para el ciudadano común, es tan importante el conocimiento de la opinión ajena o la información de que disponen otras personas, como el derecho a difundir las propias creencias o informaciones. También se ha enfatizado que un determinado acto de expresión implica simultáneamente las dos dimensiones, por lo que una limitación del derecho a la libertad de expresión afecta al mismo tiempo el derecho de quien quiere difundir una idea o una información, y el derecho de los miembros de la sociedad a conocer esa idea o información.

El derecho a la libertad de expresión comporta deberes y responsabilidades, pero cualquier limitación es legítima solo bajo criterios muy específicos. Es así como, a quienes ejercen la libertad de expresión en el periodismo, se les debe garantizar las medidas de protección más amplias, para resguardar su vida, su libertad e integridad física y moral; ya que su aporte fomenta el debate cívico, coadyuva a que las sociedades estén informadas, que los gobiernos den cuenta de su actuar, contribuyen para que haya más democracia; no olvidando que ese noble quehacer debe realizarse apegado a la verdad y a la ética.

«La voz de la prensa, simbolo de la verdad no muere, matando periodista».