Debemos estar agradecido por todo lo que poseemos.

Por Roberto Veras

Antes de quedar atrapado en las actividades navideña: entretener, comprar, hornear y más compras, ahora es un buen momento para reflexionar y estar agradecido por todas esas cosas positivas que han sucedido en los últimos 12 meses.

La gratitud es un gran equilibrador para toda la ansiedad y el estrés que permitimos arrastrarnos. Un corazón agradecido y una mente agradecida no dejan espacio para la entrada de energía negativa no deseada, como el estrés.

El estrés es solo una de las muchas formas de caos energético negativo que permitimos de forma regular. En el gran esquema de las cosas, el caos es realmente el polo opuesto del equilibrio.

Cuando nuestras vidas están fuera de balance, estamos viviendo hasta cierto punto, ya sea grande o pequeño, en el incierto, abrumador e inestable estado de caos.

Entonces, ¿cómo mantiene bajo control todos los factores estresantes diarios asociados con las actividades normales, el trabajo, la familia y las tareas adicionales?

La respuesta es estar agradecido; estar agradecido por todo lo que tiene, por su familia, amigos que siempre están encantados de vernos, por tener comida para comer y, sobre todo, por el regalo de otro día.

Como cada día de tu vida es un regalo que intercambias por lo que haces ese día, agradece el regalo que has recibido y úsalo sabiamente.

La gratitud no solo reduce el estrés, sino que agrega una energía positiva maravillosa a tu vida.

Hay un plan simple a seguir, un plan de acción de gratitud que no solo generará energía positiva para la temporada, sino que se convertirá en una plataforma para el Año Nuevo.

El mundo que nos rodea está lleno de caos y energía negativa; no necesitamos permitir que entre en nuestras propias vidas.

El plan es simple: reemplace la energía negativa del estrés con la energía positiva de estar agradecido no solo por las próximas 6 semanas sino por 52 semanas al año.

Haga su lista de gratitud personal, enmárquela si lo desea y asegúrese de verla con la frecuencia necesaria para brindarle la maravillosa y estimulante energía de gratitud.