Deseos de Año Nuevo

Por: Claudio Acosta
Como ya es tradición, en estas fechas abundan los buenos deseos de los políticos, sus mensajes de esperanza y optimismo para encarar el Nuevo Año, pero también de cambio y renovación. Y como políticos son, con sus intereses y sus intenciones, esos mensajes de alguna manera los retratan, pues con ellos quieren mostrarnos una imagen de sí mismos, de lo que piensan y sienten por ese “pueblo” al que quieren seducir y convencer para que les confiemos nuestros votos, que de eso –no vale la pena que nos engañemos– es que se trata todo esto. Por eso no debe sorprender que Luis Abinader, principal líder de la oposición y puntero en todas las encuestas de opinión, exhorte al pueblo dominicano “a encender juntos la luz del cambio y la renovación de la fe que vendrán con el nuevo año”, alentados por la esperanza que traen consigo “las elecciones de febrero y mayo”. Tampoco debe sorprender que, en su mensaje de Año Nuevo, el presidente Danilo Medina nos desee que recibamos el 2020 con confianza y la esperanza “en los logros que habremos de alcanzar en el nuevo decenio”, como si él también creyera que el PLD es una fábrica de presidentes en plena producción cuyo nuevo producto, el Penco Candidato, será el portador de la antorcha los próximos cuatro años. Por eso Gonzalo Castillo nos desea que, en el 2020, “la familia dominicana y el país continúen avanzando”. Los mensajes cargados de buenos deseos para el año que comienza continuarán llegando de parte de nuestros líderes políticos, a los que no está demás recordarles que esos buenos deseos deben estar acompañados de buenas acciones para que puedan fructificar, convertirse en realidad, mas allá de la retórica de ocasión y la hipocresía al uso en estos tiempos pascueros.

Como ya es tradición, en estas fechas abundan los buenos deseos de los políticos, sus mensajes de esperanza y optimismo para encarar el Nuevo Año, pero también de cambio y renovación. Y como políticos son, con sus intereses y sus intenciones, esos mensajes de alguna manera los retratan, pues con ellos quieren mostrarnos una imagen de sí mismos, de lo que piensan y sienten por ese “pueblo” al que quieren seducir y convencer para que les confiemos nuestros votos, que de eso –no vale la pena que nos engañemos– es que se trata todo esto. Por eso no debe sorprender que Luis Abinader, principal líder de la oposición y puntero en todas las encuestas de opinión, exhorte al pueblo dominicano “a encender juntos la luz del cambio y la renovación de la fe que vendrán con el nuevo año”, alentados por la esperanza que traen consigo “las elecciones de febrero y mayo”. Tampoco debe sorprender que, en su mensaje de Año Nuevo, el presidente Danilo Medina nos desee que recibamos el 2020 con confianza y la esperanza “en los logros que habremos de alcanzar en el nuevo decenio”, como si él también creyera que el PLD es una fábrica de presidentes en plena producción cuyo nuevo producto, el Penco Candidato, será el portador de la antorcha los próximos cuatro años. Por eso Gonzalo Castillo nos desea que, en el 2020, “la familia dominicana y el país continúen avanzando”. Los mensajes cargados de buenos deseos para el año que comienza continuarán llegando de parte de nuestros líderes políticos, a los que no está demás recordarles que esos buenos deseos deben estar acompañados de buenas acciones para que puedan fructificar, convertirse en realidad, mas allá de la retórica de ocasión y la hipocresía al uso en estos tiempos pascueros.