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Por Juan Tomas Taveras Rodriguez

En RD, lo público es botín de piratas

“Si no hay comida cuando se tiene hambre, si no hay medicamentos cuando se está enfermo, si hay ignorancia y no se respeta los derechos elementales de las personas, la democracia es una cáscara vacía aunque los ciudadanos voten y tengan Parlamento”. Nelson Mandela.

Con las recientes elecciones primarias se ha certificado que somos una democracia vacía o simulada, ya que la Junta Centra Electoral mató la poca credibilidad que podía tener y han sido tan evidentes las irregularidades denunciadas que no amerita investigarse. Candidato sin méritos ni ética en apenas 66 días de campaña se impuso con miles de millones y abuso de poder del gobierno, lo que comprueba que no existe ni remotamente una real democracia en República Dominicana.

La mayoría de los políticos que aspiran a un cargo público, lo hace con el único interés de enriquecerse y aprovechar los recursos públicos sin importar su responsabilidad de dar un servicio de calidad o llenar los resultados esperados por el pueblo, como parte de sus necesidades básicas. Las cuales les corresponde satisfacer como funcionarios, porque es para lo que se les paga y para lo cual fueron elegidos o designados.

Todos tenemos el derecho a buscar riquezas, a trabajar por el lucro, pero no perjudicando a las comunidades en desmedro del erario, recursos que deberían suplir los servicios públicos básicos con calidad.

El individualismo y los intereses particulares están arropando cada habitante dominicano sin importarle la orientación de colectividad para vivir bajo un estado social y democrático de derecho.

Nuestra sociedad considera la cosa pública como botín de piratas. Colocan su aspiración como el más alto de los éxitos sin importarle a quien engañan o traicionan. La ambición y hedonismo están tan arraigados en el pensamiento, que aquél que no aprovecha el ser servidor público para enriquecerse ilícitamente o apoderarse de los bienes del Estado es visto como ingenuo o pendejo y es criticado por ello; lo que expone que nuestra sociedad está más esperanzada en favorecerse de lo ajeno a través de la corrupción que del trabajo honesto y por la impunidad existente lo esperan como su momento de gloria.

Se reconoce que los peledeístas que manejan presupuesto y poder son muy organizados para robar y no les gusta boronear, de ahí el famoso dicho de “Come solo”, por que muchos quisieran, que aun sea de lo que le roban a ellos, les toque su dádiva.
Los partidos y sus dirigentes políticos, en su mayoría, se han convertido en prostíbulos y prostitutos, que para nada respetan los intereses de las bases o colectivo de sus miembros ni cumplen sus propios reglamentos ni las leyes; cada acción, cada puesto tiene su precio.

La Constitución dominicana en su artículo 4 “define el Gobierno de la Nación y la separación de poderes. El gobierno de la nación es esencialmente civil, republicano, democrático y representativo.” Es ignorado y violado, pues nuestros jueces y congresistas son empleados del Presidente que dirige el poder ejecutivo. Este rezago en alcanzar la democracia, herencia de las dictaduras y gobiernos con poderes monárquicos, nos convierte en estado fallido, anómico y con débil institucionalidad.
Dios bendiga siempre al pueblo dominicano. Todo por la patria.