Los tuertos #SDQPeriodicodominicano

Por Elías Brache

Al escribir estas líneas, mi cuenta de twitter ya alcanza dos días de ser suspendida.

La razón por la cual lo está, es un reflejo de una actitud que en ocasiones percibimos entre ciertos dominicanos, esa actitud es algo que debemos combatir pues nos arrastra siempre al atraso.

Luego de varios años viviendo en Canadá, mi esposa cambió de ocupación (como generalmente hacen muchos migrantes), ella adora su nuevo trabajo, ¿en qué consiste?

La empresa para la cual trabaja se especializa en conseguir medicamentos de difícil obtención, especialmente para enfermedades catastróficas.

Así pues, siempre es una inyección de alegría cuando ella puede obtener la tan anhelada medicación para como por ej., el niño argentino que sufría de un complicado cáncer (ese día lo supe por sus ojos aguados).

Mi esposa es muy discreta con sus asuntos, pero el 16 de febrero de 2021 me enseñó un correo que le acababa de llegar, era su jefe avisándole que tenían acceso a millones de dosis de Pfizer Covid -19.

Me quedé boquiabierto.

¿Y cómo? ella no sabía, ni sabe al día de hoy, lo cierto es que sí hay acceso y las mismas se despachan desde la propia fábrica. Inmediatamente pensé en mi país y los problemas que habían tenido en conseguir las vacunas, pero vacilé y vacilé por lo mismo que sucedió y que ahora hago de conocimiento público.

Para evitar que por mi cercanía con el actual gobierno se pudiera malinterpretar (si bien no estoy nombrado en ningún lugar), hice público varios días más tarde por mis cuentas de Twitter y Facebook que tenía esa disponibilidad, no pasaron unos minutos cuando fui contactado por un laboratorio dominicano, les di la información, incluyendo la cantidad disponible (actualmente 36 millones de dosis) el lugar donde buscarlas (en la propia Pfizer) y el costo (establecido por la empresa donde labora mi esposa).

Paralelamente fui contactado por alguien en EUA quien trabaja supliendo dos países de Latinoamérica, esa negociación va avanzando.

Pero concomitantemente, encabezado por una persona que se identifica como periodista, se orquestó una campaña de descredito vía redes sociales. No valió que explicara en privado a una real periodista como había obtenido acceso, o que repitiera que yo no me mezclo en vagabunderías, los “mediocres apandillados” siguieron creando sospechas.

En resumen, gente que no tiene ninguna incidencia en el futuro de nuestro país, en vez de alegrarse de que existiera una nueva alternativa para obtener vacunas, se dedicó a denunciar mi cuenta de twitter hasta que esta fue suspendida por “desinformación sobre el Covid -19”.

Gracias a Dios, las autoridades ya tienen conocimiento de esta disponibilidad y aprovecho para decir que coincido con ellos que el precio actual es muy alto.

Mi esposa es una empleada y no pone precios, solo vende lo que su empresa tiene disponible, quien les escribe siempre vigilará que ella no sea objeto de los insultos, desconsideraciones y mentiras tal como fui objeto por ofrecer algo a mi país.

A veces pienso, que todo se debe a la creencia de que “hay un dinero ahí”, pero además de que no es el caso, ¡qué importa si alguien se gana un dinero pero vacunamos a toda la nación con la vacuna más eficaz! ¿Acaso no queremos salir de esto ya?

Por el momento no hablo más de ese tema, todo esto me recuerda la firma en Washington del tratado Hughes-Peynado, firmado por seis dominicanos y del cual mi bisabuelo Elias Brache Hijo, en representación del partido liberal formó parte. Un segmento de la sociedad los llamó traidores, otro celebró que finalmente los estadunidenses abandonaran el territorio dominicano.

Es una pena que como sociedad no aprendamos todos a empujar en una misma dirección, y que como el dicho aquel “haya personas que por ver al otro ciego queden ellos tuertos”.

Nota: Como dato curioso interrumpí la redacción de estos párrafos porque un oficial de salud pública de Canadá se presentó a mi hogar a verificar que estoy haciendo la cuarentena obligatoria, pues acabo de regresar de República Dominicana.

Lectores, así, de forma organizada y colaborando, es que se superan las crisis, no con intrigas y descalificaciones.