Maldad política

Por Jose Baez Guerrero

El turismo estuvo amenazado seriamente por las denuncias –que resultaron falsas— sobre muertes sospechosas de vacacionistas estadounidenses.

La tasa del dólar padece presiones por nerviosismo ante las crispaciones políticas y decreciente turismo. Las percepciones por emotividad pueden dañar gravemente nuestra estabilidad y el crecimiento económico.

En cenáculos opositores, incluido su forzador e indignado Mesías, Leonel, entienden certeramente que, ante la fortaleza de la economía y popularidad del presidente Medina, pese a sus pesares, como más fácilmente puede atacarse es afectando a los votantes en sus bolsillos.

Para quienes quieren que el PLD se vaya, es bueno que “la cosa” esté mala. Ello explica por qué, cuando el turismo era inclementemente atacado, los leonelistas estuvieron mudos y el PRM ni tosió. Ninguno defendió la patria.

Las nefarias consecuencias económicas de sus bufos estertores tras perder las primarias, tampoco incomodan a los leonelistas –¡incluido el insospechado repitente Abinader!— porque creen que les favorecen.

Ese cómplice silencio mientras el turismo vilipendiado padecía, su infame gozo ante tantas penurias, les saldrá carísimo en las elecciones.