Fragilidad humana, probada a partir del Covid-19

SANTO DOMINGO.-En el globo terráqueo existen millones de animales y plantas que hacen vida en los diferentes ecosistemas, cada uno -desde el microscópico hasta el más gigantesco de tamaño- juega un rol protagónico en el equilibrio del planeta.

Sin embargo, el Homo sapiens sapiens o ser humano, por tener la facultad de hablar y de articular razonamientos, se considera la especie colocada por encima de todo en la naturaleza, según Brígido Peguero, encargado de Botánica del Jardín Botánico Nacional.

“Si algo ha quedado evidenciado con la pandemia del Covid-19 es la fragilidad de la especie humana, pese a que la misma se ha considerado el centro del universo, que hoy está siendo abatida por una simple molécula. Por algo que ni siquiera es un ser vivo microscópico”, sostiene el biólogo.

Para él, la epidemia -convertida en pandemia generada por el coronavirus o Covid-19- ha demostrado cuan frágil es el humano, al tiempo que lo iguala a todos los demás, no discrimina raza, sexo, color, religión o lugar de origen.

Derecho a destruir
A su entender, la raza humana se cree la más dominante y fuerte, con derecho a alterar, destruir y contaminar, en detrimento de la biodiversidad y los recursos naturales en general, desconociendo que todos los seres vivientes, tienen su función en la gran cadena, que es la naturaleza.

“Desde cualquier punto de vista, los seres vivos, desde un microbio hasta un gran árbol o un elefante, tienen un papel biológico y ecológico que jugar en la compleja trama de la naturaleza y forman eslabones de una misma cadena que, al perderse uno, desequilibra el otro”, explica el profesional, tras considerar que, sea desde el punto de vista religioso o científico, todo existe por un motivo.

Cuidar hábitats
En base a sus conocimientos, Brígido Peguero asegura que las personas deben aprender a convivir con el medio ambiente, respetando y protegiendo cada especie, conservando sus respectivas casas, que son sus hábitats.

“Usualmente actuamos en sentido contrario. Por ello destruimos ecosistemas, fraccionamos y contaminamos hábitats importantes o sensibles, y donde se desarrollan determinadas especies de la flora y la fauna, incluyendo aquellas que no podemos ver a simple vista”, reflexiona el biólogo.

De ahí, que con justificada base, se dice que la sexta gran extinción será producto del impacto antrópico, es decir, provocada por las acciones irracionales realizadas por la especie humana.

Diferencias

—Molécula
Según el biólogo, la verticalidad, prepotencia y soberbia de quienes se creen de «razas superiores» o los más fuertes por su poder militar, ascendencia social, política o económica, queda horizontalizada por esta molécula de Acidorribonucleico (ARN).