Silicosis: la enfermedad por polvo de sílice

Silicosis: la enfermedad por polvo de sílice

La silicosis es una enfermedad ocupacional, que provoca la fibrosis del tejido pulmonar por exposición al polvo de sílice
La silicosis en una enfermedad pulmonar, provocada por la inflamación y cicatrización del pulmón que provoca inhalar polvo de sílice.  El resultado final es una fibrosis irreversible del pulmón, que produce sensación de falta de aire.

Se considera una enfermedad pulmonar intersticial difusa (EPID). Las EPID son un grupo heterogéneo de enfermedades pulmonares que tienen en común la afectación del tejido pulmonar. Aunque el desencadenante de la enfermedad es diferente, los síntomas y los resultados radiológicos e histológicos son muy similares.

Las enfermedades ocupacionales del pulmón son un importante grupo dentro de las EPID

¿Qué son y por qué son tan importantes las enfermedades ocupacionales?

Protege la salud pulmonar

Las enfermedades ocupacionales son todas aquellas contraídas en el medio laboral, normalmente por exposición a sustancias nocivas. Fue Hipócrates quien las describió por primera vez, al señalar los problemas respiratorios que padecían los trabajadores del metal.

La importancia de, en este caso, las neumoconiosis, se debe tanto a la clínica que producen como a las complicaciones que asocian, siendo la más importante el cáncer de pulmón. La silicosis, junto con otras enfermedades como la asbestosis o la antracosis se consideran como las enfermedades ocupacionales clásicas.

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Grupos de riesgo

Los grupos de mayor riesgo para el desarrollo de una silicosis son las personas en contacto con polvo de sílice. Este se encuentra presente en ladrillos, azulejos, cerámicas, minas, entre otros.

Por tanto, serán los mineros, ceramistas, trabajadores de la construcción y trabajadores del vidrio quienes tengan un mayor riesgo. En este sentido, cabe destacar que el desarrollo o no de la enfermedad, su rapidez y su evolución, dependen del tiempo e intensidad de exposición.

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¿Qué es lo que ocurre?

Qué es lo que ocurre

Una vez inhaladas las partículas de polvo de sílice, estas se depositan en los alveolos pulmonares. Allí, los propios macrófagos del pulmón tratan de destruirlas mediante su fagocitosis (se “comen” estas partículas).

Una vez en su interior, los macrófagos no son capaces de destruir el polvo de sílice y mueren. La consecuencia es la puesta en marcha de una respuesta inflamatoria

Durante dicha respuesta inflamatoria se liberan gran cantidad de mediadores químicos, y entre ellos, los encargados de activar los fibroblastos. Los fibroblastos son células productoras de colágeno fundamentalmente. Así se forman nódulos fibróticos en torno al polvo de sílice.

Este ciclo se repite, lo cual provoca una sustitución del tejido pulmonar por tejido fibroso, que será el responsable de las manifestaciones de la silicosis.

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Manifestaciones clínicas de la silicosis

La silicosis es una enfermedad con un periodo de latencia muy largo. Esto quiere decir que la enfermedad puede presentarse muchos años después de la exposición al polvo de sílice. Existen diferentes patrones de presentación de la enfermedad en función del tiempo de exposición y de la cantidad de sílice inhalada.

  • La silicosis crónica es la forma más típica de presentación. Varias décadas después de la exposición se produce sensación de falta de aire de diferente intensidad.
    • Esta fatiga (o disnea) puede desencadenarse ante “esfuerzos” (subir escleras o cuestas, caminar rápido) o padecerse ante mínimos esfuerzos (incorporarse de la cama).
  • La silicosis aguda es una forma que progresa muy rápido, tras una exposición muy intensa. El síntoma característico también es la disnea (la falta de aire) de intensidad variable.
  • La silicosis acelerada es una “forma intermedia” entre la crónica y la aguda. Tiene un periodo de latencia más largo que la aguda (en torno a una década), aunque la presentación es idéntica.

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Diagnóstico y tratamiento

Tratamiento del cáncer de pulmón de células no pequeñas (CPCNP)

  • La exploración física no suele ser llamativa.
  • Historia clínica. Esta es de suma importancia conocer la ocupación actual o previa del paciente.
  • Radiografía de tórax. Se trata de un examen fundamental. Permite observar opacidades en el tejido pulmonar. Es decir, se ven grandes manchas blancas donde debería verse negra la radiografía.
    • Además, puede verse también cómo se afecta el hilio pulmonar, apareciendo adenopatías “en cáscara de huevo”.

No existe ningún tratamiento específico para la enfermedad. La tendencia natural de la enfermedad es la progresión. En algunos casos en los que la vida del paciente esté comprometida, puede valorarse la opción del trasplante pulmonar.

Complicaciones asociadas

La silicosis aumenta las probabilidades de padecer tuberculosis. En estos casos, a la clínica propia de la silicosis se suman síntomas de tuberculosis (sudoración, pérdida de peso, entre otros). Además, en las radiografías aparecen las cavitaciones típicas de la tuberculosis.

Por otra parte, se ha demostrado que la inhalación del polvo de sílice es un factor de riesgo para el desarrollo de una enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). Y en casos más severos, se puede desarrollar cáncer de pulmón.

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